En la sociedad actual nos cuesta mucho estar en silencio. Por lo que nos rodeamos de ruido constante como una estrategia de evasión a cómo nos sentimos y qué necesitamos. Estamos muy pocos momentos al día en silencio con nosotros mismos.
El silencio se ha convertido en un bien escaso.
Nos encontramos inmersos en el ruido constante.
Desde que nos levantamos hasta que nos volvemos a acostar, el tráfico, las conversaciones, la televisión “de fondo” o las constantes notificaciones del móvil se convierten en nuestro entorno sonoro sin pausa. De tal manera que a menudo no somos conscientes de su impacto en nuestro bienestar físico, psicológico y emocional.

En los niños, la falta de silencio puede tener consecuencias todavía más negativas. Además de adquirir e integrar estos hábitos como algo “normal”, el ruido excesivo puede dificultar la concentración, el aprendizaje y el desarrollo emocional. Los niños necesitan de momentos de tranquilidad para procesar sus experiencias y emociones, reflexionar sobre vivencias que han tenido o dar rienda suelta a su creatividad. Proporcionarles momentos de silencio para aprender a estar consigo mismos es una magnifica experiencia que pueden adquirir desde edades tempranas.
Fomentar el silencio en la infancia es un regalo que podemos hacerles a los más pequeños de la sociedad. Crear espacios y momentos -tanto en casa como en los centros educativos- en los que puedan desconectar del ruido exterior y conectar con su mundo interior. Para ello, podemos empezar por reducir el tiempo que pasan frente a pantallas, crear ambientes tranquilos en casa y animarles a pasar tiempo consigo mismos.
Así que, como podemos ver, el silencio no es únicamente la ausencia de ruido. Sino un espacio de calma y tranquilidad que nos permite conectar con nosotros mismos, con los demás y con el mundo que nos rodea. Es un ingrediente esencial para una vida emocional, psicológica y física saludable.
En un mundo cada vez más ruidoso, el silencio es un acto de rebeldía.
Una forma de recuperar nuestra paz interior y de conectar con lo esencial: nosotros mismos.
